No es de extrañar que en una autopublicación, y pese al cuidado que he llevado para redactar el texto, surjan erratas. En mis novelas las hay. Aquí publicaré las mismas y las subsanaciones pertinentes.…
Cuenta siempre mi tío Raul (periodista y escritor) que a él nunca le ofrecieron un asiento en la RAE porque cometía faltas de ortografía. Yo, que no le llego ni a la suela de los zapatos a mi tío, he de confesar que también cometo faltas de ortografía.
Por lo que, asumida esta realidad, odiosa para un escritor, he decidido incluir una errata imperdonable en todos mis libros. Que el lector o la lectora sabrá, a buen seguro, encontrar. A parte, obviamente, encontrará las erratas corrientes e inevitables para mi capacidad. Y pese a que mis escritos son revisados por personas ajenas a mí.
Decía el pianista ciego, en la serie Doctor en Alaska, que las exquisitas e inmensas alfombras persas, como Malhín, siempre dejaban una hebra suelta. Porque nunca se debe tentar a la perfección. No existe. Yo he de hacer caso, al menos, a esta enseñanza. Mis novelas, estimad@s lector@s, nunca serán perfectas. Jamás.
Espero que os gusten mis novelas. Y pido disculpas por todos los errores que veáis en ellas.
Para cada novela, y en esta web, pondré un apartado de fe de erratas donde os informaré de las mismas. E intentaré subsanarlas a la mayor brevedad. Con una compensación adecuada.