
Descripción.
33” es una aventura llena de intriga. Unas 420 páginas escritas con cariño e ilusión.…
Sus ingredientes son variados, empezando por la sorpresa inicial de unos hechos dispares y continuando con una relación misteriosa de amor.
La obra se constituye como un verdadero puzzle, donde cada capítulo es una pieza que debe unirse a otra. Toda la información que va apareciendo tiene un sentido. Y será el lector, uniendo esas piezas, quien irá conformando la realidad del relato. No es sencilla su lectura global, pese a la escritura ágil y simple. Aunque creo, con miedo y sinceramente, que 33” es un texto decente, escrito decentemente, y que entretiene.
Es una novela negra, con un ingrediente de ciencia ficción que da la base a la historia. Una ciencia ficción que aquí se presenta de forma novedosa y argumentada por un conocimiento que bien podría ser cierto, y que, de hecho, los científicos han tratado de esclarecer desde hace años. Aquí, y en un alarde osado, existe un proyecto oculto llamado Tik Tok.
La trama va y viene, siempre alrededor de un thriller amoroso con dos personas que se necesitan mutuamente, los protagonistas. Cada uno por una razón distinta. Ella porque es perseguida, él porque arrastra una culpa de su pasado.
Los personajes de 33”, todos, tienen un fondo, un porqué, una forma de ver la vida. Que a mí me interesa sobremanera, y que a mí me gustaría que el lector también diera su opinión al respecto. La decencia humana está muy presente en la novela, a cada movimiento que se da. No es de extrañar que figuras como Gandhi, Jesús de Nazaret, Nietzsche o Lao-Tsé aparezcan en el texto como referencias. Y donde una crítica sutil y alargada también persiga las oraciones que leerá el lector.
La complejidad de la trama narrativa no es un impedimento para que el lector la siga a pies juntillas. Es, más bien, un aliciente para seguir leyendo, recordando pasajes, disfrutando del texto. Realizándose preguntas como: ¿De dónde demonios ha salido Dangelo Finks? ¿Qué significado tiene el incidente diplomático inicial en Jalówka? ¿Quién es Bobby Higgins? ¿Por qué el proyecto se llama Tik Tok? ¿Penélope Novaks? ¿Qué papel juega Alaric Tuchel en toda esta historia? ¿Por qué el coronel Krammer lee a autores alemanes del siglo XX? ¿Qué le inspira al jefe Baunt el autor Lao-Tsé? Incluso, ¿qué narices pinta en todo esto un personaje de nombre tan ridículo como Elay Surfing? ¿Existen las casualidades? Esto y mucho más aparecerá en la novela, que no para de verter ingredientes. Sin embargo, hay uno, especial, que quiero exponer para terminar. Hay un personaje que a mí me encanta. Es una chica fea, desgarbada, introvertida, ingeniera, Shelly McGraph, que se ve azotada por la necedad y la mezquindad de muchos hombres detestables y asquerosos. Una buena amiga mía me dijo que la novela era machista. Pero después de una conversación en común, convino que no lo era, aunque sí era masculina. 33” no es una novela machista. Shelly vence ese machismo existencial y despreciable que tanto nos acosa a todas hoy en día. A mí también me acosa que haya hombres que desprecian a la mujer. Me produce asco. Shelly fue capaz de, con su voluntad, mandar al garete a sus compañeros viciosos y obscenos, disfrutando de la vida y de sus parejas masculinas, viviendo un futuro placentero y alentador. Convirtiéndose en una mujer plena y feliz. 33” es una novela que defiende a las mujeres, pese a que parezca lo contrario. Y no voy a pensar lo contrario jamás.
Ojalá que 33” os haga un poquito más felices. A todas.
Podéis ver reseñas del manuscrito en Amazon, Faro de letras, Letras de encuentro o Topcultural.
Tenéis ya disponible la novela en Kindle Unlimited. Y, por supuesto, podéis leer parte de ella en su publicación en Amz. También la podréis seguir capítulo a capítulo por las redes sociales en mis cuentas de Instagram, Bluesky o X, enlazadas desde mi web.
Gracias por estar ahí.
M.A. Olaya.
Sinopsis.
Narra la historia de un ex soldado, ahora inspector de policía, llamado Matt. Que, por casualidades de la vida, conoce a una chica misteriosa y realmente atractiva.…
Esta mujer lo envolverá en sus cuitas y lo lanzará a una carrera a contrarreloj por salvar la vida. Matt se verá obligado a jugar las cartas que le marca el destino. Un destino plagado de desconsideración, sorpresas, ambiciones y corrupción.
Siempre digo que una novela debe poseer tres ingredientes: estar bien escrita, suspense, y fondo. Yo me atrevería a decir que 33″ contiene estos ingredientes. Bien escrita lo diréis todas vosotras, yo no puedo; simplemente es un deseo. Suspense hay desde el inicio hasta el final, porque el relato es un fiel puzzle que se va mostrando y luego construyendo, pieza a pieza. Y fondo, fondo… Eso es lo que más cuesta en una novela. A mí, la trama, como elemento social, no me interesa demasiado, es una mera guía para que el lector se entretenga y su tiempo discurra sin percibirlo. Disfrute. Lo que de verdad me interesa es el fondo de la historia y de los personajes. La chica misteriosa es una luchadora, una mujer marcada desde su nacimiento triste; Matt es un hombre cuya rebeldía juvenil le ha pasado factura pese a tener unos padres ejemplares; La Última Fórmula es un desafío inconsciente y natural del ser humano, que siempre pretende más, y que muchas de las veces se equivoca. Curiosamente en la misma piedra, el deseo de poder. Y aquí, particularmente, en un hecho que pocos comprenden: el anhelo por dominar la naturaleza, quien, poderosa, es imposible de imitar.
El resto de personajes de la novela son sugestivos, cada uno a su manera y propósito. Llenos de unas inclinaciones y principios dispares.
La trama de la novela es variada y llena de giros. Matt arrastra una culpa desde hace años. Él nunca creyó en las casualidades. Sin embargo, esta aparición, la de la chica misteriosa, le hará pensar sobremanera en demasiadas cosas.
Y un perro, lanudo y paciente, llamado Roll, será de inestimable ayuda para resolver el relato.
Ojalá podáis leer esta narración apasionante, que además conjuga amor y una pizca de sexo de una forma serena y obsequiosa.
Disfrutad de 33″ y una Eternidad.
